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Lo que no fuimos

  Lo que no fuimos Volvemos. Ahí está el pasado más objetivado de lo que imaginábamos, más falaz, más falso. Sin violencia alguna rompemos nuestra propia continuidad, dolorosa pero segura, la única que nos ampara. Con el sol de espaldas caminamos sobre losas contemplando nuestra propia sombra. Comprendemos otra vez que la maleza y la excavadora son más fuertes que nuestro cobijo, y aun así cruelmente intentamos de nuevo   recuperar aquella parte de nuestro ser que, despiadada, dejó de ser nuestra, que nos evoca aquello que no fuimos. Comprobamos que los de ahora no son aquellos, que van manchados de un barro que nosotros nunca pisamos.   Pero volvemos con saña, Atravesando túneles oscuros y malditos que reabren heridas que pensábamos curadas. Buscándonos a nosotros, sólo a nosotros, en alguien que recuerde y nos diga que fuimos algo y que por eso nos recuerda.

Llegó la cordura

  Llegó la cordura. Arrastrando con ella la alegría. Vencieron los días tranquilos, sin consuelo ni llanto. Empujaron con ellos la esperanza y el dolor. Nacieron la distancia, el envoltorio, el límite. Murieron los abrazos, el roce y las caricias. Se instaló la banalidad y con ella la indiferencia Y ocuparon el puesto que pertenecía a la pasión. Poco a poco, sin saber cómo, fue llegando la muerte y se quedó imperturbable entre la vida. Una pantalla sin olor nos alejó del cielo y nos hizo creer que era la verdad. Siempre dudamos de que aquello fuera cierto, pero no hubo nadie capaz de sacarnos de nuestra perplejidad. Y nos acostumbramos a sentirnos extraños, como de otro mundo. Y así seguimos. Contemplando como propio lo que nos es ajeno, lo que ha ido robando ese mundo entrañable del que gozamos algún día sin saberlo.
  Anacreóntica La contemplaba como si fuera una rosa amarilla, perfecta y fría. Impermeable. Podía parecer cruel, pero no lo era. Simplemente no sentía. Era perfecta y fría. Su elegancia imperturbable repelía cualquier contacto con la mediocridad. Adoraba la palabra excelencia. Nada manchaba su elegancia inalterable, nada osaba estropear esa perfección. Nunca se marchitaba porque el aire no traspasaba su pantalla aislante. Tampoco crecía. Era hermosa, perfecta, amarilla y fría. Nunca entendió por qué le desgradaba tanto.

Prometeo- Ahab en Moby Dick

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  El espíritu de Prometeo. El Capitán Ahab El verdadero protagonista de la novela es para algunos críticos, [1] Ahab, el capitán que, carcomido por el sufrimiento incontrolable que le produce su obsesivo afán de venganza, ‘luchando contra el mal… se convierte en imagen de aquello que detesta’ [2] . En torno a él se definen los demás personajes y en particular el propio Ismael que atempera y entiende sus propios conflictos internos observando los del capitán. Quizá por eso las imágenes y comparaciones con las que se describe a Ahab sean los momentos más lúcidos de la novela de Melville y en los que mejor se entiende cuánto le influyó a Melville en el modo de tratar el sufrimiento humano, la lectura de las obras de Shakespeare [3] . El referente mitológico del personaje de Ahab es sin lugar a dudas el titán Prometeo y su odio hacia Moby Dick es parangonable al que aquel experimenta hacia Zeus. Hijo del titán Japeto y de la oceánida Clímene, Prometeo, superaba a sus hermanos en a...

Llegó la cordura.

  Llegó la cordura. Arrastrando con ella la alegría. Vencieron los días tranquilos, sin consuelo ni llanto. Empujaron con ellos la esperanza y el dolor. Nacieron la distancia, el envoltorio, el límite. Murieron los abrazos, el roce y las caricias. Se instaló la banalidad y con ella la indiferencia Y ocuparon el puesto que pertenecía a la pasión. Poco a poco, sin saber cómo, fue llegando la muerte y se quedó imperturbable entre la vida. Una pantalla sin olor nos alejó del cielo y nos hizo creer que era la verdad. Siempre dudamos de que aquello fuera cierto, pero no hubo nadie capaz de sacarnos de nuestra perplejidad. Y nos acostumbramos a sentirnos extraños, como de otro mundo. Y así seguimos. Contemplando como propio lo que nos es ajeno, lo que ha ido robando ese mundo entrañable del que gozamos algún día sin saberlo.

Moby Dick referencias

 https://www.elconfidencial.com/cultura/2019-07-30/moby-dick-novela-hundio-herman-melville_2153455/ http://www.touchstonemag.com/archives/article.php?id=08-02-015-f#ixzz45XCnO5bw

In memoriam Carmen Señorans

 Transcribo aquí el texto de agradecimiento leído por la sucesora de Carmen en la Asociación de mujeres  Moi boa tarde a todos. Hoxe estamos aquí porque a gran maioría de nós tivemos a sorte de coincidir nalgún momento das nosas vidas con Carmen Señoráns Barreiro; unha muller: xenerosa, dinámica, emprendedora, comprometida co medio rural, e adiantada ao seu tempo. Carmen foi unha das primeiras profesoras da EFA as Cancelas das Neves, na que mais tarde foi directora, e da que conserva numerosas amizades; algunhas delas acompáñannos hoxe nesta humilde homenaxe á súa memoria. Foi pioneira na única liga federada feminina nas Comarcas do Condado-Paradanta e Baixo Miño, unha gran defensora dos dereitos da muller, e en especial das do medio rural, motivo polo que constituíu e presidiu a Asociación de Familias e Mulleres Rurais de Santa María de Rubín desta parroquia, da súa parroquia. Carmen era unha muller que axudaba a ver a vida dende unha perspectiva na que as dificultades parecí...